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Cada tanto me gusta rescatar el verdadero espíritu de esta sección, a la cual supongo que le pusieron "Relatos" para que nosotros, bueno, vengamos a postear nuestros relatos, experiencias. Aquí va una mía.

Hace varios años, unos 12 más o menos, solía visitar la zona roja de los bosques de Palermo, cuando aún estaba en el Rosedal. Yo era un pendejo, rondando los 20, y cada tanto iba ahí, muchas veces a mirar (no tenía un sope) y algunas me levantaba alguna chica, generalmente para hacer algo en el auto. A Angeles Cid (aún no tenía ese nombre creo, y menos su actual "fama") la había visto un par de veces. No era en particular llamativa, apenas si tenía tetas, cabello castaño o morocho, no recuerdo bien. Esta vez que les relato iba dando la vuelta cuando la veo en un lugar con poca luz. Estaba con un corpiño blanco y abajo nada, tapándose y destapándose con algo que bien podría ser una remera. En uno de esos "destapes", nada casuales por supuesto, ya que lo hacía cuando los autos se acercaban, vi esa cosa totalmente desproporcionada. Porque además de ser muy grande (y eso que estaba a media asta) contrastaba con su cuerpo, relativamente pequeño (debe medir no más de 1,70) y esbelto.

Hago un paréntesis y les cuento que siempre fui activo, y que hasta ese momento apenas si había manoteado alguna pija de alguna trans que se había subido a mi auto para chupármela, pero no más que eso.

Volviendo al relato, paro al lado, arreglamos el precio -un oral, rapidito, y cada cual por su lado- y se sube. Ella era un poco tímida, quizá algo fría al principio, pero no recuerdo por qué a las pocas palabras estaba más suelta, seguramente por algún chiste malo mío. Ella me empezó a acariciar por encima del pantalón mientras buscaba algún lugar para estacionar tranquilo. Mientras, con la otra mano se sobaba su pija, debajo de este abrigo que tenía. Yo tenía una curiosidad terrible por verla pero me hacía el boludo, o quizá era timidez también. Le acariciaba cada tanto el muslo mientras ponía atención en el manejo. En eso, cuando estoy por frenar, ella agarra mi mano y la pone directamente sobre su pija. Una cosa increíble, bien calentita, gruesa como ninguna. Y eso que aún no la había visto! ya que seguía debajo de su abrigo.

Al fin paramos en un lugar apartado, ella seguía tocándome por encima del pantalón. Yo la tengo grande, 23cm, y ella hizo algún comentario. Me bajé el pantalón y el bóxer y Angeles la agarró y se le quedó mirando. Yo estaba a mil, tenía la pija bien dura, al 100%. En eso me mira a los ojos y me dice "la tenés grande, de verdad. Yo también, querés verla?". Obvio que le dije que sí, corrió el abrigo y ante mí apareció una pija impresionante, casi totalmente parada, gruesa, depilada, divina. Nunca me había atraído una pija, pero esa era hermosa. Mientras la miraba embelesado, ella seguía con una mano en mi pija y una en la suya, y me miraba de reojo viendo mi reacción. Al ver que no sacaba la vista de ese pedazo, me agarró de la nuca y me encajó un beso tremendo, me metió la lengua hasta la garganta y luego empujó mi cabeza hacia abajo, en dirección hacia su tremendo aparato. No tuve ni tiempo de pensar. Como dije, jamás había chupado una pija, ni cerca había estado, pero ahí estaba, con una verga inmensa frente a mí y no atiné más que a abrir la boca e intentar abarcar esa obra de arte. Nunca lo había hecho, por lo que me atraganté al toque, je, y lo peor -para mí- era que eso parecía calentarla, así que insistía en empujarme la cabeza para que la trague toda. Cosa que nunca conseguí, claro. "Que bien la chupás papito. Te gusta putito?", me decía. Era la primera vez que me decían eso, y juro que fue la última, nunca más me trataron así, no lo permití porque realmente es algo que no me calienta, no porque me haya molestado. Lo cierto es que en esa situación, ella me lo decía de una manera tan, no sé, sexy, que yo me bancaba cualquiera.
Así estuvimos un ratito, le dije que se ponga un forro así la hacía acabar pero ella me dijo que solo iba a acabar si me dejaba cogerme. Me negué, porque no quería, nunca lo había hecho y además quería salir vivo de ahí, jaja. La cosa es que se la chupé un rato más, después ella me la chupó a mí (con forro) y creo que acabé en 45 segundos de lo caliente que estaba. La llevé de nuevo a su lugar y me fui. Nunca más volví a estar con ella, pero ese recuerdo no lo borraré jamás.

Espero les haya gustado, la historia es totalmente real. Estaría bueno que, si tienen alguna historieta así, al compartan acá. A mí, al menos, me interesan. Saludos a la barra.

gus23x5

2017-01-06